Nuestra Historia

Nuestra historia

Mi nombre es Renata Gutiérrez y soy la fundadora de Intorus.

Me licencié en matemáticas el mismo año que empecé mi otra gran formación, la de madre.

Mirando atrás diría que estudié matemáticas buscando verdades, y lo que encontré fue capacidad de aprendizaje, de abstracción, de optimización, también lógica, coherencia, estructura…, en definitiva, un método para seguir buscando esas verdades.

Mis hijos me enseñaron a improvisar, a conocer mis límites, a ser incoherente, ilógica, desestructurada.

En abril del 2014 descubro toroflux, el invento que Jochen Valett trajo al mundo a mediados de los 90. Ese fue un punto de inflexión en mi vida, aunque yo no pudieses saberlo. ¿Y qué es Toroflux? La materialización más exacta que existía hasta entonces del toroide y su movimiento. Si quieres profundizar en esta afirmación, te invito a leer este post. (POST TOROIDE, MOVIMIENTO TOROIDAL, TOROFLUX E INTORUS)

Mi nombre es Renata Gutiérrez y soy la fundadora de Intorus.

Me licencié en matemáticas el mismo año que empecé mi otra gran formación, la de madre.

Mirando atrás diría que estudié matemáticas buscando verdades, y lo que encontré fue capacidad de aprendizaje, de abstracción, de optimización, también lógica, coherencia, estructura…, en definitiva, un método para seguir buscando esas verdades.

Pasión y necesidad se alían para que empiece la aventura de entender qué es eso, qué hace, y porqué gusta tanto. Ese verano empiezo a venderlos con el nombre de flipyflux en festivales de música nacionales e internacionales. La principal diferencia con el actual Intorus es que flipyflux está formado por un solo toroide que gira hacia la izquierda. Pasé muchos días con gente de muchos países, y muchas, muchas horas cada día, bailando con él, hablando de él, y pensando en él. Gracias esta inmersión en sus usos y sus intríngulis, empiezo a entender la esencia de este elemento y a vislumbrar un camino. Nace una decisión que ha atravesado momentos de mucha incertidumbre, pero nunca se ha tambaleado: Hay algo por descubrir, y voy a intentarlo. En ese momento veo ya bastante claro que falta el otro, el gira hacia la derecha. Así empieza la aventura de dar forma a algo que iré descubriendo sobre la marcha, y que dio un nuevo sentido a mi vida. Hasta entonces sentía que mis intereses eran dispersos y sin un foco claro. Al aparecer Intorus esto se dio la vuelta, porque todos esos intereses encontraban un punto en común en ese toroide de carne y hueso. Incluso muchas de las experiencias de mi vida parecían haber sido un entrenamiento para poder enfrentar todos los retos que se me iban planteando.

La venta en festivales y ferias especializadas ha seguido siendo la principal fuente de financiación, inspiración y contactos del proyecto hasta el día de hoy. Hablar con la gente tú a tú, ver sus reacciones, compartir mis ideas y escuchar las suyas, es un privilegio que me va marcando el camino. Resalta el hecho de que a casi todo el mundo le llama la atención, que genera muchas risas y contacto entre las personas, y que después de usarlo unos minutos la gente dice sentirse bien, mejor. Con los niños ocurre lo mismo, pero multiplicado por diez.

He necesitado siete años para entender qué ofrezco y cómo hacerlo. Siete años de retos personales y profesionales, tan duros como necesarios para avanzar. Siete años para sentirme orgullosa de mi propuesta y querer ofrecerla al mundo.

A día de hoy, inicios del 2022, culmina un proceso de fabricación de más de cuatro años, que da como resultado Intorus, un producto con la calidad que buscaba, compuesto por un toroide que gira a la izquierda y otro a la derecha. Ahora me doy cuenta que flipyflux era la mitad y que sólo con los dos tiene sentido hablar de sus aplicaciones. Mi mente matemática necesitaba esta coherencia geométrica para poder sintetizar todo lo analizado y experimentado en estos años, y saber cómo transmitirlo. Las talleres dónde muestro sus distintas aplicaciones prácticas han tomado forma y yo tengo ganas de contar y transmitir toda la información que tengo.

Siempre he convivido con la posibilidad de que todo esto podía salir, o no salir, sin más. Hoy sin embargo, diría que se ha conseguido, pasé lo que pasé en adelante, mi sensación es de haber llegado.

Renata.

Mis hijos me enseñaron a improvisar, a conocer mis límites, a ser incoherente, ilógica, desestructurada.

En abril del 2014 descubro toroflux, el invento que Jochen Valett trajo al mundo a mediados de los 90. Ese fue un punto de inflexión en mi vida, aunque yo no pudieses saberlo. ¿Y qué es Toroflux? La materialización más exacta que existía hasta entonces del toroide y su movimiento. Si quieres profundizar en esta afirmación, te invito a leer este post. (POST TOROIDE, MOVIMIENTO TOROIDAL, TOROFLUX E INTORUS)

Pasión y necesidad se alían para que empiece la aventura de entender qué es eso, qué hace, y porqué gusta tanto. Ese verano empiezo a venderlos con el nombre de flipyflux en festivales de música nacionales e internacionales. La principal diferencia con el actual Intorus es que flipyflux está formado por un solo toroide que gira hacia la izquierda. Pasé muchos días con gente de muchos países, y muchas, muchas horas cada día, bailando con él, hablando de él, y pensando en él. Gracias esta inmersión en sus usos y sus intríngulis, empiezo a entender la esencia de este elemento y a vislumbrar un camino. Nace una decisión que ha atravesado momentos de mucha incertidumbre, pero nunca se ha tambaleado: Hay algo por descubrir, y voy a intentarlo. En ese momento veo ya bastante claro que falta el otro, el gira hacia la derecha. Así empieza la aventura de dar forma a algo que iré descubriendo sobre la marcha, y que dio un nuevo sentido a mi vida. Hasta entonces sentía que mis intereses eran dispersos y sin un foco claro. Al aparecer Intorus esto se dio la vuelta, porque todos esos intereses encontraban un punto en común en ese toroide de carne y hueso. Incluso muchas de las experiencias de mi vida parecían haber sido un entrenamiento para poder enfrentar todos los retos que se me iban planteando.

La venta en festivales y ferias especializadas ha seguido siendo la principal fuente de financiación, inspiración y contactos del proyecto hasta el día de hoy. Hablar con la gente tú a tú, ver sus reacciones, compartir mis ideas y escuchar las suyas, es un privilegio que me va marcando el camino. Resalta el hecho de que a casi todo el mundo le llama la atención, que genera muchas risas y contacto entre las personas, y que después de usarlo unos minutos la gente dice sentirse bien, mejor. Con los niños ocurre lo mismo, pero multiplicado por diez.

He necesitado siete años para entender qué ofrezco y cómo hacerlo. Siete años de retos personales y profesionales, tan duros como necesarios para avanzar. Siete años para sentirme orgullosa de mi propuesta y querer ofrecerla al mundo.

A día de hoy, inicios del 2022, culmina un proceso de fabricación de más de cuatro años, que da como resultado Intorus, un producto con la calidad que buscaba, compuesto por un toroide que gira a la izquierda y otro a la derecha. Ahora me doy cuenta que flipyflux era la mitad y que sólo con los dos tiene sentido hablar de sus aplicaciones. Mi mente matemática necesitaba esta coherencia geométrica para poder sintetizar todo lo analizado y experimentado en estos años, y saber cómo transmitirlo. Las talleres dónde muestro sus distintas aplicaciones prácticas han tomado forma y yo tengo ganas de contar y transmitir toda la información que tengo.

Siempre he convivido con la posibilidad de que todo esto podía salir, o no salir, sin más. Hoy sin embargo, diría que se ha conseguido, pasé lo que pasé en adelante, mi sensación es de haber llegado.

Renata.

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